miércoles, 22 de noviembre de 2017

VISITA A LA AUDIENCIA PROVINCIAL DE AVILA

En esta vida hay hechos que marcan y además son un punto de inflexión para las personas. Esto es lo que les ha ocurrido a algunos con la visita realizada hace unos días. En la Casa Grande si hay algo que nos marca y que siempre está presente entre todos los que la formamos (chicos y profesionales) es “educar en valores”. Hay que hacerlo con mucha pulcritud, respeto, objetividad, siendo equitativos, utilizando siempre la verdad y la libertad…es decir, teniendo como principio con mayúsculas: LA JUSTICIA.
Siempre que hablamos con nuestros chicos sale la palabra derechos, injusticias, no nos creen, no es justo, no nos escuchan etc… Sí, así es su discurso y sus frases hechas. Han sido tan invisibles para esta sociedad, que a veces pienso que ahora se han pasado al otro extremo. Con colectivos tan vulnerables es facilísimo caer en los extremos y así no se educa de manera integral. Utilizando el proteccionismo, la pena, la demagogia y hasta la manipulación…flaco favor les hacemos. 
Donde quedan en estas personas los términos obligaciones, deberes, justicia para todos, saber escuchar al otro, empatizar con todos…? Si no utilizamos todos los conceptos, nunca lograremos nuestros retos con objetividad y certeza. ¡queda tanto camino por recorrer!
Pues bien, este año, hace ya unos pocos meses, un amigo que quiere mucho a esta Casa y que además la admira, nos trajo a una persona que entiende mucho de todos estos términos porque no en vano son sus herramientas de trabajo en el día a día. Vino a conocernos Javier García Encinar, un señor muy cercano y hasta muy campechano diría yo, que no es ni más ni menos que el Presidente de la Audiencia Provincial de Ávila. Pasó muchas horas conversando con los chicos y creo que descubrió un mundo qué aunque ya conocía, no intuía el profundo significado de la frase “personas con capacidades diferentes”. Sé que este día  le marcó por las emociones que vivió y que no pudo o no quiso contener , fluyendo al exterior a la vez que le humanizó delante de los chicos que no quieren ni necesitan entender de clases sociales. Solo saben de personas cercanas y que les muestran cariño y también de otras que rechazan porque desconocen el significado de la palabra “empatía”
El otro día se produjo la devolución de la visita y un grupo de 30 chicos de esta Casa pasaron una jornada espectacular en la Audiencia Provincial de Ávila. Todos los actos estuvieron programados con esmero y exquisita precisión y delicadeza. La visita comenzó en los Juzgados de Ávila donde junto a nuestro amigo, Fernando López del Barrio, estaban el Presidente de la Audiencia, Javier García Encinar, la Fiscal  Carmen Barberán López y el Abogado defensor Alfredo Sánchez. Allí nuestros chicos conocieron en vivo y en directo los calabozos y sé que quedaron bastante impresionados. Bueno…diré que los chicos y las personas que les acompañaban de nuestra Casa. Es cierto que entrar en un espacio oscuro, pequeño y con una puerta especial, de primeras impresiona. Si además le añades que es un lugar en el que estás privado de libertad….eso impone, sobrecoge y hace pensar. Exactamente eso es lo que sintieron.
Posteriormente todos acudieron a la Audiencia Provincial donde Javier con una actitud propia de un docente, explico con todo tipo de detalles el majestuoso cuadro que hay en la escalinata de la Audiencia. Lo hizo con mucha empatía, naturalidad y conociendo bien quienes eran sus interlocutores. Fue una interesante y cercana clase de historia de España impartida por un juez que es el Presidente de la Audiencia. Los chicos de la Casa Grande le entendieron perfectamente, tanto, tanto que hubo preguntas y respuestas acertadas.
¡Fue un momento de integración e inclusión!. Ojalá los jueces y funcionarios de la administración de justicia siempre supieran tener un lenguaje coloquial y de fácil entendimiento para con las personas con capacidades diferentes. A esta sociedad le queda mucho por aprender para hacer justicia a las irregularidades que se cometen con este colectivo tan sensible y vulnerable. Pero bueno… esta actitud nada tiene que ver con lo  vivido  el otro día. Todo lo contrario, creo que en esa mañana todos, y cuando digo todos me refiero a las dos Instituciones,  aprendimos  mucho unos de otros y eso suma y sirve para dar valor añadido a ambas.
A continuación de esta clase tan humanista, entramos en la “Gran Sala” como dicen los chicos donde tuvo lugar el juicio sobre un robo en una vivienda.  Allí estaba el acusado, Carlos Santiago,  como presunto autor del robo. Allí se encontraba el jurado encargado de emitir un veredicto y también en ese lugar permanecían atentos el público formado fundamentalmente por personas  que viven y otros que trabajan en la Casa Grande de Martiherrero.
Quiero dar las gracias a los agentes que estuvieron en la sala: Ana Pulido González y Alfredo Rey Castro que prepararon la sala con exquisita profesionalidad a la vez que llamaron y atendieron a los testigos que subieron a testificar. Fue un acto lleno de verdad, emociones llenas de visceralidad pero también a veces, muy cerebrales. El Presidente de la Audiencia, la Fiscal y el Abogado Defensor han conseguido acercar la justicia a los que la ven lejana. Han logrado hacer pensar con objetividad a personas que están etiquetadas porque alguien cree y dice que no saben pensar. ¡El jurado supo deliberar pensando desde la razón y no desde el corazón!
Fue una jornada inolvidable que se cerró con la actuación en la escalinata de la Audiencia del Coro de la Casa Grande de Martiherrero en donde demostraron sus capacidades y habilidades musicales conseguidas a través del esfuerzo, la paciencia, el tesón y de las ganas que tienen de demostrar lo que valen y son capaces de hacer.
Gracias a todos los que han hecho posible que estos chicos conozcan en primera persona el significado de la palabra justicia, gracias por hacerles comprender que cuando se habla de los derechos de las personas también va implícita la palabra obligaciones de dichas personas, porque como yo les digo:”vuestros derechos son mis obligaciones, pero no olvidéis que mis derechos son vuestras obligaciones”.
Gracias especiales y de corazón a D. Fernando López del Barrio por pensar tanto y con tanta pasión en esta Casa. Hace ya un tiempo que nos vimos por primera vez y su relación con estos chicos cada vez es más especial y hasta mágica. Gracias a él nos visitó el Presidente de la Audiencia Provincial de Ávila y  de verdad, que fue una visita tan emotiva y entrañable que ..”el tal señor” D. Javier García Encinar se ha convertido en nuestro amigo Javier, el juez de Ávila que acerca la justicia a los jóvenes y además… ¡ lo consigue porque lo vive y sabe hacerlo bien”.  Es una cualidad que no posee todo el mundo y por eso ser su amigo es un lujo y un privilegio.
Desde la Casa Grande de Martiherrero  y en nombre de todos ellos gracias de corazón JAVIER.

viernes, 17 de noviembre de 2017

¡CÓMO HAN PASADO LOS DÍAS!



Hola..., están ahí? Sé que nos siguen porque los sentimos, aunque no nos veamos, y eso es lo que importa.
Hace mucho que no escribo pero es que va todo tan rápido, suceden tantas cosas en esta Casa que, a veces, necesitaríamos que el día tuviera más horas.
Nosotros seguimos aquí sin parar, moviéndonos al mismo ritmo que como vemos pasar los días y en definitiva la propia vida. Así que, como no podía ser de otra manera, vamos viviendo llenos de sentimientos encontrados, con muchas alegrías y con algunas penas producidas por el vacío que dejan los que se van.
Hace un mes nos dejó para siempre nuestro querido Jorge Gallego. Se fue en silencio, como era él. Aguantó la enfermedad con fuerza y dignidad. Nadie le enseñó a ser fuerte, le hizo aprender a serlo su propia vida y... ¡mira que tenía pocos años! Tenía unos ojos grandes y profundos que protegía junto a sus largas pestañas. Todo ello hacía que tuviera una mirada para mí llena de misterio, a la vez que trasmitía dulzura cuando sonreía. ¡Cuántas personas se nos van yendo poco a poco! Allá donde estén, sé que cuidan de toda esta CASA, porque estoy convencida de que nos ven y nos siguen. Besos a todos y uno especial para ti, Jorge.
Por otra parte, también viene habitantes nuevos a nuestra casa y eso está bien porque nos marcan nuevos retos y también nos hacen estar abiertos a otras formas de ver las cosas. Deberían ser nuevas motivaciones para los profesionales de esta Casa. Cada persona es un mundo y viene con su mochila a la espalda, unas más llenas que otras, pero vienen. Aquí estamos creyendo en nuestras posibilidades y en nuestra manera de formar y enseñar a nuestros chicos. Aquí seguimos inventando sueños a base de magia y poniendo esfuerzo y entusiasmo para conseguirlo.
Con tesón hacemos teatro.
Con paciencia surgió un coro musical.
Con esfuerzo recorremos caminos rutas y senderos.
Con mucha profesionalidad hemos conseguido montar un certamen de teatro cada vez más esperado y concurrido.
Con mucha profesionalidad hemos conseguido que el Coro de la Casa Grande actúe en los lugares donde se les llama y se les admira.
Con mucha profesionalidad el grupo de senderismo de esta Casa participa en rutas específicas con grupos de prestigio, como es el Almanzor.
Así proseguiremos y, sin duda, avanzaremos llegando a donde haga falta para que nuestros chicos tengan la dignidad que les corresponde.
¡Que nadie lo ponga en duda!
Ahora se puede decir que la experiencia y los hechos nos avalan.
Como verán merece la pena que Vds nos sigan y hasta nos tengan un poquito de afecto, porque como dice la canción: “cómo han pasado los años, cómo cambiaron las cosas y aquí estamos, lado a lado como la primera vez. Cómo han pasado estos años, las vueltas que dio la vida...”, pero mereció la pena.
Gracias por seguirnos y por apoyar a estos chicos, que no dudo que también ya son un poco suyos.
¡Es un placer sentirles cerca!

miércoles, 9 de agosto de 2017

CRISTOFER MUÑOZ HERRERO



Hay días que se quedan grabados para siempre en la memoria de las personas y ayer, 8 de agosto de 2017, fue uno de ellos. Ayer a media mañana, supimos que te acababas de ir, Cristofer, y lo hiciste en silencio y sin hacer ruido, pero al lado de tu familia y de la mano de tu madre.



Tenías 28 años, muy poquitos, y hace 20 llegaste desde Soria a esta Casa. ¡Eras un niño! Aquí aprendiste letras, sonidos y manualidades con tus maestros. Luego en el centro ocupacional, Mercedes te enseñaba a trabajar, aprendías a hacer trabajos para el mundo laboral. También en tu casa de La Rosaleda con tus cuidadores, con todos, creciste y te hiciste adulto. Aquí recibiste los sacramentos con D. Isidoro García y el último, la confirmación, de manos del Obispo de Ávila, D. Jesús García Burillo. Sé que ayer D. Jesús junto con D. José Luis Retana, tu amigo de las misas de los fines de semana, ofrecieron una misa por ti. Ayer se lo prometí a tu madre y así ha sido, Cristofer.



Toda tu corta vida se ha desarrollado en este espacio tan querido y singular para ti. ¡Has pasado tantos y tantos días aquí! Soria estaba lejos y no te ibas tanto como tus amigos, pero nunca te quejabas demasiado aunque es cierto que, cuando aparecían tu madre y tus hermanos, se te iluminaba la cara y salía esa sonrisilla entre tímida y picarona que a mi siempre me sorprendió de ti.



Tu y yo llegamos casi al mismo tiempo a este Casa. Eras un niño callado y bueno..., tanto que, a veces, habrías pasado desapercibido de no haber sido por lo grande que eras y “lo guaperas”. Siempre con tu pelo muy cortito y con esa mirada llena de misterio a través de esos ojos que, aunque no eran grandes, si eran muy profundos.



Nunca has sido peleón ni de broncas, todo lo contrario, has sido bueno y conformista. ¿Sabes una cosa, Cristofer? Desde que te conocí, siempre que te veía pretendí buscar en tu mirada una complicidad, una empatía, pero tu, no sé bien el por qué, siempre me respetaste mucho y obedecías a lo que yo decía. Era difícil regañarte porque nunca había motivos. Como me acaba de decir Esther Martín ¡eras tan fácil de querer!



Bailar te gustaba mucho y si era algo de Bisbal ya era la locura. Que bien hacías de rapero con tu gorrilla y el salto que dabas imitando a David Bisbal. Ahí sí que te convertías en una auténtica estrella y en ese momento tus amigos disfrutaban mucho contigo. ¡Cuántos amigos dejas, Cristofer! Bueno, la verdad es que más que amigos, eran como hermanos. Tu y Jaime, Jaime y tu. Te va a echar mucho de menos y también César y Santitos ..., y hasta Elena de la Fuente se va a acordar mucho de ti. ¿Con quién va a discutir ahora? Como dicen tus cuidadores teníais una relación de amor-odio.



Cristofer, a pesar de tus silencios dejas muchos vacíos en esta Casa, pero fundamentalmente en tu hogar de La Rosaleda. Hoy tus cuidadores, esas personas que te han visto crecer día a día, que te han mimado, querido y educado, esas personas hoy te lloran y les duele el alma. Yo sé que para Juanma eras “su niño mimado”. También sé que se ha quedado con ganas de verte, pero es que ha sido todo tan rápido que no ha dado tiempo a nada. ¡Te fuiste un fin de semana con tu familia hace menos de tres meses y se acabó!

También Mercedes, cuando llegue septiembre, te añorará y te buscará en tu silla, en tu taller. No te encontrará físicamente, pero sé que te divisará mentalmente y sonreirá al recordarte. Eras un niño querido, aunque muchas veces pasaras desapercibido.



En fín, mi pequeño Cristofer, no quiero decirte adiós, porque sé que, aunque no te veamos, vas a seguir con nosotros. Es difícil hacerse a la idea, porque no te vimos mal ni mucho menos grave. ¡Ojalá sepas cuidarnos desde donde estés ya en este momento! Tu luz sigue iluminando y en la memoria de esta Casa sigues estando y formando parte de ella. A partir de hoy sabemos que hay una estrella en el cielo que brilla con mucha intensidad y con fuerza. Esa será nuestra forma de comunicarnos y así se lo trasmitiré a tus amigos y compañeros.



Cristofer, no tuviste una vida fácil, el destino te llevó por otro camino más difícil, pero espero y deseo que en esta Casa Grande de Martiherrero hayas sido feliz y, sobre todo, te hayas considerado una persona libre y muy querida. ¡Te nos has ido tan pronto! Pero así es la vida y eso no está en nuestras manos.



En nombre de todos un abrazo enorme y grande, tanto como esas letras grandes con las que firmabas y ponías tu nombre. Por mi parte, Cristofer, un besazo fuerte. ¡Ojalá allá donde estés, seas inmensamente feliz, porque ahora ya te toca serlos, mi niño!



¡Te queremos y no te olvidamos!

miércoles, 19 de julio de 2017

ENCUENTRO ENTRE PERSONAS QUE TRABAJAN POR UN MISMO FIN: NUESTROS CHICOS.

Ayer vivimos un día especial y muy emotivo en nuestra Casa. Es un momento de encuentro y también de disfrute entre nosotros, entre los que vivimos el día a día dentro de este espacio.

Llegó el verano y con él el periodo vacacional y de descanso. Es cierto que esta Casa nunca se cierra, siempre está y sigue abierta como ocurre en casi todos los demás hogares, pero también es verdad que, en este tiempo, unos se van, otros vuelven y algunos están aquí en su sitio favorito, en el lugar en el que prefieren quedarse por diversos motivos que no voy a enumerar.
Hace ya algún tiempo decidí que era bueno y saludable hacer un encuentro entre nosotros, entre los que quieran o los que puedan.
Juntarnos en la pradera entorno a una mesa, chicos y profesionales, es muy gratificante y es una actitud que hace sumar los afectos y afianzar los lazos que nos unen, que dicho sea de paso, son muchos.
Es un acto que cuesta poco económicamente si lo comparo con el coste personal del que decide acompañar y estar en ese lugar en vez de pasarlo con su familia.
Por todo esto… GRACIAS profesionales de la Casa Grande. Gracias por “estar” siempre, gracias por vuestra implicación y colaboración, gracias por ser como sois con estas personas y gracias por sentir a esta Casa.
Siempre diré que lo mejor que hay en esta Institución son los profesionales. Es el mejor recurso para los chicos que están aquí. Es cierto que somos muchos los que formamos esta Casa, también es verdad que somos muy diferentes unos de otros, tampoco puedo obviar que unos se llevan mejor con otros y viceversa. No se trata de ser “amigos” (que también se hacen y aquí los hay), se trata de saber vivir y estar entre personas que pasamos mucho tiempo juntos y unidos por el mismo fin.
Vivir en comunidad tiene ventajas y también inconvenientes pero hay que vivir en paz, tranquilos y con sosiego. Pasamos ratos buenos, regulares y hasta malos, porque nuestro trabajo es duro, a veces hasta estresante, y por eso debemos buscar entre todos momentos que, aunque sean mínimos y pequeños, nos hagan sonreír y estrechar lazos. ¡Esos son los que de verdad valen y nunca se olvidan! Todo lo demás es efímero y no deja huella.
Yo solo deseo una cosa: puesto que todos nosotros tenemos y podemos trabajar para facilitar nuestra vida personal, ojalá seamos capaces de hacerlo con positividad, creyendo en que lo que hacemos es válido y necesario y sintiendo el orgullo y la satisfacción de pertenecer a una marca que, aunque pequeña en recursos, quiere y necesita estar al lado y junto a sus profesionales. No pretendo convencer a nadie de esto, simplemente es un deseo y una aspiración personal.
Con este motivo de estar juntos, hemos querido invitar y, así lo hemos hecho, a las asociaciones que han participado en nuestra ruta de senderismo: Asesca, Síndrome Down, Gotarrendura y Pronisa. Gracias a Down Ávila y a Asesca por querer estar con nosotros y entre nosotros. Lo pasamos muy bien y todos nuestros chicos disfrutaron muchísimo. Verles juntos es muy gratificante, son amigos que se encuentran y también personas que tienen el gusto de conocerse. Es abrirles a nuevas amistades y a nuevas experiencias. Está claro que son acciones que fortalecen sus vidas y les saca de la monotonía del día a día.
Somos entidades que surgimos hace ya muchísimos años para cubrir una demanda que existía y que nadie atendía. Nadie va a venir ahora a ponernos ruedas en nuestro camino, diciéndonos que esto no vale y que no sabemos ni lo hacemos bien. ¡Hay tantos intereses creados en esta tarea! Pero está claro que no ofende quien quiere sino quien puede y sabe lo que significa la palabra ÍNTEGRO y HONESTO. Tener una capacidad diferente es especial y muy sensible pero no por y para quien lo tiene… ¡No!, no es por esto, lo es por la sociedad que rodea a estas personas, por esa sociedad que de verdad no quiere ver lo que hay y cómo solucionarlo… Pero hoy no toca hablar más de esto.
En fin… fue una jornada maravillosa y muy hermosa que prometo volveremos a repetir. Fue un gran rato de convivencia entre personas que se respetan y se tienen hasta afecto. También quiero dar las gracias a nuestro gran embajador, D. Gonzalo González de Vega, que como siempre ha estado con nosotros, pero lo que es más importante, vive nuestra vida y participa de nuestras cosas que ya las ha hecho suyas. ¡El, si que entiende lo que es el servicio a los demás y lo hace con educación y una elegancia exquisita, GRACIAS!
A Asesca y a Síndrome de Down, gracias por vuestra compañía, y a vosotros profesionales de esta Casa, deciros que sois muy importantes para esta Institución y que desde esta dirección se os quiere y respeta.
¡Feliz descanso estival!

miércoles, 21 de junio de 2017

TERCER CAMINO POR LA INCLUSIÓN




¿Cuánto tiempo cuesta preparar un evento para que salga bien? Podría decir muchas horas, días y, aún así, nunca sería la respuesta adecuada. ¿Son algunos meses? ¡Pues si! Es mucho tiempo de dedicación y mucho más de responsabilidad. ¿Lo organiza una persona sola? ¡Pues no! Los grandes eventos no son de uno, sino que son de muchos. Si no fuera así no sería posible. Es cierto que una persona coordina las acciones y delega en la organización. Dicen que los triunfos son de muchos y las derrotas tienen nombre.

Hace varios años se pensó y organizó esta actividad con el único fin de hacer más grandes, fuertes y seguros a nuestros chicos. Fue otra de las muchas formas que tiene La Casa Grande de hacerles visibles y de hacerles creer en ellos mismos a través de sus propias fortalezas. Es verdad que Sonia Abad es la coordinadora de esta actividad, pero sin la colaboración y ayuda que tiene por parte de algunas personas de esta institución, nada sería posible ni fácil de llevar a cabo.

Puedo y debo agradecer la ayuda de varias organizaciones y de personas individuales, tales como la Diputación de Ávila, en concreto Beatriz Díaz Morueco, Rafael Pérez y Ángel Jiménez. Gracias al alcalde de Piedrahita, Federico Martín, y al alcalde de Santa María del Berrocal, José Reviriego, por toda la hospitalidad y ayuda de infraestructuras que han tenido a su alcance todos estos caminantes. Gracias a los alcaldes y vecinos de todas las localidades de paso, al párroco de Santa María del Berrocal, D. Emilio García, al grupo Almanzor por apoyarnos y darnos ánimo en este proyecto.

También mi gratitud al presidente de Cruz Roja, D. Gonzalo González de Vega, por tener y dejar a nuestro servicio a esta organización tan humana, grande y solidaria como es Cruz Roja. ¡Siempre pendiente, dando ánimos y curando alguna que otra herida con todo el cariño del mundo! ¡Cruz Roja, qué grande eres!

Finalmente todo nuestro agradecimiento a nuestro alcalde, el de nuestro pueblo, Martiherrero, gracias José Luis del Nogal por querernos, creer en nuestros chicos, sentirte orgulloso de esta Casa y por estar siempre ahí, a nuestro lado. Y sé que está a nuestro lado porque se ha preocupado de entrar mucho y conocernos. ¡Gracias José Luis!

Una vez mostrados mis agradecimientos a todos los que habéis hecho posible esta aventura, ahora toca hablar de los protagonistas, de vosotros, nuestros chicos, los protagonistas, los héroes de este camino ¡Sois fantásticos y maravillosos!

Fantásticos porque a veces no parecéis de este planeta. Os esforzáis sin quejaros, incluso aunque a veces duela el cuerpo. Conseguís retos y hazañas y no lo dais ninguna importancia. Cuando la sociedad os visibiliza decidís continuar siendo como sois, humildes, trasparentes, generosos y humanos. No os gustan las ostentaciones porque no sabéis ni siquiera de qué va eso. Sois como sois y punto.

Y además sois maravillosos porque “sabéis estar”, aunque lo hayáis aprendido tarde. Os comportáis de manera exquisita, aunque pocos os crean capaces de esa actitud. Y además de todo esto, ni protestáis ni os aburrís y, por supuesto, como tenéis tantas ganas de progresar (que no de destacar) ni os cansáis aunque estéis agotados. ¡Que grandes sois!

Habéis sabido ser muy buenos anfitriones para con otras asociaciones que han estado algún día de camino con vosotros. Ha estado bien porque así habéis compartido experiencias con otros. Gracias a Asesca, Down, Gotarrendura y Pronisa.

Por último, y para terminar, tengo que hablar por obligación, pero sobre todo por devoción, de un grupo extraordinario, singulares por su forma de ser y grandes por su actitud ante todo y ante todos: los profesionales de La Casa Grande, que son los magníficos compañeros de viaje de estos chicos en sus largas aventuras. Algo debe de tener esta Casa para que un grupo tan numeroso se preste de manera voluntaria, y sin nada a cambio, para que estos chicos conozcan lugares diferentes y vivan experiencias inolvidables.

Cuando digo que los triunfos de esta Casa los hacemos entre todos, es cierto..., cuando digo que las familias son muy importantes en la vida de estas personas, también es cierto y, por último, quiero decir, sin ofender a nadie, que lo que hacen los profesionales de esta Casa por los chicos, por esos chicos que son muy suyos, tiene muchísimo más valor, que lo que hacen sus familias. Estas tienen obligación y las personas que les atienden lo hacen por devoción, por eso lo que hacen voluntariamente por todos ellos, permítaseme que diga que tiene un valor infinito y demuestra mucha grandeza. ¡Bravo por vosotros y por lo que hacéis! Yo, personalmente, os digo GRACIAS.








lunes, 12 de junio de 2017

2017: DÍA DE LA CASA GRANDE



He dejado pasar más de 24 horas para escribir lo que voy a hacer en este momento. Necesitaba que mi cabeza se asentara y terminara de colocar en su sitio todo lo sucedido el jueves día 8 de junio. Lo podría definir como un día tranquilo y lleno de paz, aún dentro de la vorágine que produce todo lo que se está viviendo en esta Casa desde hace tres meses más o menos.

El día amaneció espléndido, lleno de sol y de luz, ¡Menos mal!. Últimamente no es lo normal para nuestro día. Después de tres años hemos conseguido desarrollar todos los actos en nuestros maravillosos jardines, y... ¡cambia tanto la imagen así!

Este año esperábamos muchísimas personas y así ha sido. Nos han acompañado muchos amigos, muchas personas vinculadas con esta Casa por diferentes motivos.

Reunir casi a 500 personas en este entorno, requiere mucha infraestructura y también mano de obra. Afortunadamente contábamos con ambas cosas, gracias a las personas de mantenimiento de esta Casa y también, hay que decirlo, gracias a los Ayuntamientos de La Colilla y Martiherrero.

Este año teníamos que “juntarnos”, teníamos que vernos todos porque había motivo especial que obligaba a ello. No siempre toca decir adiós a una persona de esta Casa, no siempre toca cerrar etapas de esta institución y porque, además, es la primera vez que a un director general de esta Casa le nombran obispo.

La Eucaristía estuvo presidida, como siempre, por nuestro querido Obispo, acompañado de sacerdotes vinculados a nosotros por lazos fuertes: D. Isidoro, D. José Manuel Sánchez Caro, el padre Pedro y José Luis Retana. Después comenzó un acto institucional emotivo y sencillo.

Queríamos rendir un pequeño homenaje a quien, durante 15 años, ha estado al frente de esta entidad. Ha sido emotivo, sencillo y lleno de mucho sentimiento. Chicos y trabajadores han querido demostrar públicamente las sensaciones y los recuerdos que tienen hacia José Luis Retana. ¡Con sus palabras lo han conseguido! Era justo hacer este acto; a las personas hay que decirles adiós verbalizando y demostrándoles lo que dejan y queda cuando, por diversas circunstancias, nos dicen adiós. ¡Cuánto ha aprendido de humanidad Retana con su paso por esta Casa!

Algunos aquí hemos descubierto y conocido al auténtico Retana, al que aunque muchos dicen conocer no es así. Para conocerle bien hay que tratarle mucho, porque si no es imposible ahondar en su interior. En esta Casa ha sido muy auténtico, ha sido él, porque aquí venía a su “casa”, a la que él ha contribuido a construir, al lugar en el que sus interlocutores son auténticos, nobles, sin dobleces y con necesidad de ser admirados y escuchados. Retana sintonizó con ellos siempre, que nadie lo ponga en duda. Ha sido una relación auténticamente mágica, por eso digo siempre que duele que se rompa.

Ha sido un acto lleno de palabras, de música y también de emociones y lágrimas. Después, como siempre, vino la demostración de los logros alcanzados, del “trabajo” realizado durante todo un año y que afianza la situación personal de los que viven aquí. Demuestran sus capacidades y habilidades a una sociedad marcada absolutamente por el trabajo que conlleva una remuneración económica. Lo demás cuenta mucho menos, aunque el esfuerzo sea similar o superior a otros modelos de trabajo. Aquí queremos demostrar que esto no es así, que “vivir” es un acto más simple que lo que lo está convirtiendo esta sociedad que a veces no sabe hacia donde va.

En fin, un acto bonito, llevado a cabo por gente especial y maravillosa.

Después vino nuestra conocidísima “paella”, la que une en torno a una pradera a muchas personas con vidas y estilos diferentes, pero con una cosa en común: La Casa Grande. Aún recuerdo cuando hace 15 años le propuse a Retana crear este día junto a una paella. Nadie lo hacía, ninguna entidad lo tenía, no sé si porque no lo necesitaban o porque no creían en este acto como modelo de “juntar y hermanar”. Nosotros sí pensamos que no solo era bueno para esta Casa, además lo necesitábamos. Y lo pusimos en marcha; juntamos a todas las entidades de Ávila, con chicos y dirigentes, en esta pradera y resultó positivo y gratificante. También nos acompañaron nuestras familias con su actitud de integrarse en esta Institución y, como no, también está los profesionales (los que quieren y pueden) apoyando con su presencia la realización de este evento.

Ha sido un día mágico, dentro de una situación especial, que finalizó con bailes y música que ha conseguido minimizar la pena y el dolor que produce la ausencia física.

Por último para mí también ha sido una jornada especial. Alguien ha querido y decidido que yo, Pura Alarcón, sea la persona que asuma el puesto de José Luis Retana. Coger la Dirección General de esta Institución es un honor y a la vez una gran responsabilidad. Lo asumo con respeto y humildad. La ilusión la tengo desde hace 17 años y el trabajo lo conozco y, sobre todo, estoy acompañada de 100 profesionales que perseguimos los mismos ideales. 
¡Gracias a todos!



Ah! Dentro de un año nos encontraremos de nuevo, no tengan ninguna duda, pero mientras tanto, continuemos trabajando cada uno de nosotros en la tarea que tenemos asignada. ¡Ojalá sepamos hacerlo!.